Cambiar las ganas por la por la esperanza, la esperanza por la decepción y la decepción por costumbre.
No mirar el lado malo y aún así encontrarlo, detalles que han cambiado por desagrados. Sombras que te recuerdan lo que un día fue y hoy ya no es.
Hacerte dueño sin darte cuenta y si percatarte de que no proporciona felicidad. La excepción que rompía la regla, ahora es la regla que rompe la excepción y la desilusión asomando por la muralla que se ha convertido en escalón. Más cerca cada vez y tú no sientes nada, solo lo que sentías al principio con una mezcla de añoranza. Los miedos vuelven más fuertes que nunca y nunca ya no existe para ti. El siempre se nos hizo largo para las promesas, ellas no quisieron cumplirse o fue nuestro subconsciente quien las interrumpió.
Las palabras ya no te sirven y son mi único apoyo, las únicas que se vuelven mejores con los años, como buen vino que catas y te embriaga, como tu olor.
Sintiendo lástima por ti misma no se consigue nada y, no se consigue menos por dar una segunda oportunidad, haciéndote pensar que si el número de ellas pasa de las dos cifras se llama perder o ganar...
La soledad ataca sin dudar donde dañar.
Y es que no hay duda que más duela que la de vivir, o aguantar.
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